Nos vamos de Zalla con el corazón lleno y la mente más alerta.

Desde el primer encuentro en la calle por la mañana, hasta el último aplauso tras el monólogo, sentimos que había ganas de aprender, compartir y cuidarse.

La sesión participativa en el centro de mayores fue un espacio íntimo donde hablar sin prisas.

¡Gracias por vuestra energía, humor y sabiduría!