Las calles fueron nuestro punto de partida, donde detectamos riesgos cotidianos y pensamos cómo evitarlos.
Pero fue en el centro de mayores donde se vivieron los momentos más personales y educativos: una sesión participativa llena de complicidad y un monólogo que disfrutamos con muchas risas.
¡Nos llevamos lo aprendido, lo compartido y un montón de buenos recuerdos!


