Durante todo el día, en la calle, compartimos ideas y herramientas para movernos mejor por nuestro entorno. Tomamos conciencia de hábitos que hacemos o deberíamos hacer para ir más seguros.
Pero fue por la tarde, en el Bizan de Arana cuando nos emocionamos de verdad: participación activa, historias reales y un monólogo que nos hizo pensar… y reír.
Gracias por una jornada tan completa y humana.


